Jeudi 17 mai 2012 4 17 /05 /Mai /2012 10:24

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Me preguntáis por el fiscal Aguilar y sus motivaciones. Pero no vale la pena perder mucho el tiempo con él. Más interesante resulta estudiar de dónde surge la ingeniería jurídica, ideológica y del lenguaje que impone esta legislación política, y poner al descubierto a quienes realmente promueven estos peligrosos cambios. El fiscal de ultraizquierda es sólo un ejecutor —servicial, entusiasta y militante, es cierto— de los amos que tiran la piedra y esconden la mano.

Intentemos, con nuestra carta de hoy, seguirle el hilo a quienes inventan los llamados “delitos de odio” y “discurso del odio”. El fiscal motorizado no es más que la terminal local de los que mandan.

Autores ya mencionados en estas páginas han tratado esta temática en sus obras. Tanto Israel Shamir en sus escritos, como el desaparecido Dr. William Pierce en sus programas radiofónicos, o el propio congresista Dr. David Duke en sus videodocumentales, han abordado la cuestión que nos ocupa. A ellos me remito con agradecimiento para ofreceros el presente resumen, que podéis ampliar leyendo sus magníficos libros de próxima aparición.

 

¿Qué y quién define “delitos de odio”?

 

Para llegar donde estamos hemos sufrido un asalto insistente al espíritu de nuestra Carta Magna a manos de académicos y juristas izquierdistas que quieren limitar lo que podemos decir y también cercenar los medios para proteger nuestro derecho a decirlo. Es por lo que cualquier cuestionamiento de los temas tabúes del Sistema, como dudar de las más delirantes afirmaciones sobre el Holocausto, realizar cualquier comentario sobre el evidente poder del lobby judío en los medios de comunicación de masas y la Alta Finanza internacional, mostrar la más mínima investigación científica de las evidentes diferencias raciales, cualquier afirmación pública que pudiera ofender al movimiento feminista y homosexual o a los inmigrantes extra-europeos, la menor insinuación a la importancia de cierta homogeneidad étnica para mantener la estabilidad social…; todo ello conlleva una respuesta tan intolerante, tan de mente estrecha y tan rencorosa de esa coalición, que prácticamente nadie se atreve a abrir la boca, y mucho menos a editar libros o publicar artículos de prensa que cuestionen en lo más mínimo sus dogmas.

El más pequeño comentario sobre uno cualquiera de los pilares de su plan para deconstruir Occidente supone un ataque a su condición.

Esa reacción fanática puede interpretarse como un signo de que aún temen a la población mentalmente despierta si un día llega a enfadarse en serio. Están atemorizados ante la posibilidad de que demasiados se den cuenta de lo que pretenden y se levanten decididos. Por eso se irritan cuando alguien como quien esto suscribe les pierde el temor y el respeto, que no se merecen. Así que es fundamental para ellos mantener confusos, desmoralizados y a la defensiva a nuestros pueblos y sus élites pensantes. Nuestra tarea cultural es, pues, levantar a nuestra gente contra esa coalición insana, ayudarle a que se informe lo suficiente para empezar a reflexionar por sí misma, aclararle las ideas, ayudarle a enderezar su pensamiento, imprimirle coraje moral y prepararla para que pase a la ofensiva.

 

La perversión de la ley

 

Cuando el propio establishment se pone fuera de la ley, muchos de estos depredadores pueden hacer de las suyas en la sociedad sin miedo a la ley —de hecho bajo la protección de la ley, con la cooperación del establishment legal—. Pero los ciudadanos no son libres de protegerse de ellos. La “forma” de la ley —la ficción de legalidad— protege a los depredadores, pero no a sus víctimas. Lo que estamos desarrollando hoy en Occidente es de hecho la peor de las situaciones posibles, donde el establishment legal, corrupto en su raíz, ha formado una alianza con los elementos antisociales más destructivos de nuestra sociedad; tenemos la colaboración de gobiernos crecientemente impopulares y los medios de comunicación de masas con los sionistas y grupos con intereses especiales que cuentan con obtener beneficios a expensas del público en general.

La base para esta nefasta colaboración es la continua desposesión de la mayoría blanca-europea por la coalición de homosexuales, feministas, pobres foráneos utilizados como carne de cañón biológico-social, y, por supuesto, los sionistas al mando de la coalición (1)

Nuestro corpus legislativo tradicional, la ley que se desarrolló con nuestra civilización, era un inconveniente para ellos. No era favorable a los homosexuales y otros desviados. No preveía cuotas de contingentes de no blancos a ser importados para la sustitución de nuestros no nacidos, no defendía la cultura de la muerte que supone la promoción legal del aborto de los por venir, y no observaba un estatus especial para los judíos que les otorgara la exención de toda crítica.

Por ello, los miembros de dicha coalición contra natura han estado trabajando duramente con el objeto de cambiar y corromper nuestro sistema legal y reemplazarlo con leyes más favorables para ellos. Y cuando el proceso de cambio y corrupción no es lo suficientemente rápido, pasan a otros métodos más expeditivos.

Los derechos que son indeseables para esta gente por la amenaza que suponen a su poder y a sus planes, son aquéllos que se especifican en la Constitución: nuestros derechos a la libertad de expresión e información. Son los derechos a los que más temen. Y ésos son los derechos contra los que usan medios extra-legales —y a veces incluso ilegales—. Es ese miedo a ser puestos en evidencia lo que les lleva a utilizar artimañas contra mí y otros críticos del establishment en el futuro.

Su última línea de defensa es la fuerza del Estado, la represión utilizando las instituciones del mismo. Si no pueden conseguir que te sientas mal —utilizando los habituales insultos arrojadizos— y calles, se vuelven hacia los políticos y les presionan con griterío histérico exigiéndoles leyes que hagan que calles.

Internet es casi el único lugar que queda donde uno puede discutir temas políticamente sensibles de forma abierta. Y eso vuelve locas a las grandes organizaciones sionistas de censura extra gubernamental. De ahí que se encuentren implementando la llamada “firma digital” para el “nuevo internet”, que acabará con el internet que conocemos. Nos lo venden asegurando que así será más seguro —para sus planes— pero “olvidan” añadir que eso supondrá una gran pérdida de libertad.

Puede que alguno piense: “Malo para la sociedad, pero no me afecta a mí”. Si eso es lo que pensáis, estáis equivocados —añade certeramente el Dr. Pierce (2)—. Si no te preocupa la política, la política acabará ocupándose de ti. Lo que está sucediendo tendrá consecuencias muy concretas, inmediatas y desagradables para muchos de nosotros.

Pronto darán una nueva vuelta de tuerca para abolir la libertad de expresión en Occidente. Nos dirán que es por nuestro bien. Pero es por su propio beneficio, no por el nuestro.

¿Cómo actúan? Ellos tienen un objetivo y para alcanzarlo diseñan los diversos peldaños previos para conseguirlos, al modo de una escalera.

Lógicamente no empiezan proponiendo a los cuatro vientos darle la vuelta a la sociedad como un calcetín o declarando poner todas nuestras tradiciones y valores patas arriba. Gradualmente se lo trabajan durante un período de 20 años, arrastrando a la gente paso a paso. Es como la conocida parábola de la rana. Si la pones de sopetón en una olla con agua hirviendo, dará un brinco y se salvará. Si por el contrario la metes en agua fría y pones las llamas a fuego lento, acabará cocinada.

Pongamos un ejemplo claro para todos citado por el Dr. Pierce. “Uno puede ver el mismo tipo de progresión en el asunto de la discriminación entre homosexuales y la mayoría heterosexual. Hace diez años la gente de la antidiscriminación ofrecía una visión cuidadosamente limitada de lo que quería alcanzar con lo de terminar con la discriminación relativa a los homosexuales. Decían que simplemente querían liberarse de las leyes que hacían ilegal la actividad homosexual. Simplemente querían que los homosexuales pudieran tener sus bares “gay” y sus saunas “gay”, y que pudieran besarse y sobarse en público sin ser molestados por la policía. Luego quisieron leyes que hicieran ilegal el rechazar dar trabajo a un homosexual o el rechazar alquilar un apartamento a una pareja homosexual. Un poco más tarde quisieron que las Fuerzas Armadas abolieran sus reglas contra los homosexuales en el servicio militar. Y ahora están exigiendo una falta total de discriminación entre homosexuales y heterosexuales, y también un final para la discriminación entre la homosexualidad y la heterosexualidad como paradigmas, como modelos de vida. Ahora la posición políticamente correcta es que la homosexualidad es una orientación y un estilo de vida tan natural y aceptable como la heterosexualidad y que no deberíamos distinguir de ninguna manera entre ambas” (3)-

Como es sabido, los peldaños han continuado avanzando para exigir los matrimonios homosexuales, posteriormente la adopción de bebés para parejas homosexuales y acabarán solicitando legalizar la pederastia para una más democrática liberación de los placeres individuales.

 

La mentalidad de los izquierdistas

 

En el núcleo de la personalidad izquierdista hay un grado excesivo de egoísmo —afirma Pierce— (4), que en los peores casos llega al narcisismo —a nivel local contamos con casos preclaros, como los jueces Santiago Vidal y Baltasar Garzón o nuestro ya habitual fiscal estrella Miguel Angel Aguilar—. Este egoísmo excesivo es una característica infantil. O lo que es lo mismo, es una característica normal en niños, pero cuando se da un crecimiento saludable retrocede al madurar el individuo. Una educación permisiva retarda el proceso normal de maduración.

Otro elemento importante de la personalidad de izquierda —relacionado con el egoísmo— es el resentimiento emparejado con la envidia. De ahí que anteriormente se la haya definido como la ideología del resentimiento. El izquierdista encuentra muy desagradable la noción de que haya gente más brillante que él, con mejor aspecto, más emprendedora, con más valores morales, con más cultura, con mayor capacidad artística, más capaz o con más éxito. Cualquier cosa superior les fastidia, la excelencia les fastidia, lo que no se deja nivelar igualitariamente les subleva.

Para ellos todo el que quiera, pueda o pretenda destacar entre el hombre-masa es contemplado como una amenaza, como una molestia irritante. Esta envidia y resentimiento es una forma de posponer hasta la vida adulta el tipo de resentimiento que un niño malcriado e indulgente consigo mismo podría sentir hacia un padre que no le dejara hacer exactamente lo que quiere.

Al igual que los niños mimados o los izquierdistas intolerantes, las feministas, homosexuales o quienes promueven la entrada masiva de inmigrantes extra-europeos ilegales y sin papeles son parte de esta coalición de malcriados que exige, según la campaña imperante, que se promulgue más legislación contra los llamados “delitos de odio”. Con ello la coalición obtendrá sin duda unos cuantos votos más.

 

¿Qué significa todo esto para el futuro?

 

Significa que el asalto de dicha coalición —y las instituciones del Estado por ellos conquistadas— contra nuestra libertad no amainará, antes al contrario, se intensificará conforme vean peligrar sus planes y prebendas, se hará más despiadado, más temerario y rozando la ilegalidad si con ello consiguen sus objetivos. El Sistema y los Amos tienen la decisión irrevocable de reprimir la disensión y de intimidar a todo crítico. Los inspiradores de la termitera global y su Nuevo Orden Mundial están decididos a continuar su camino. Han llegado hasta donde están utilizando subterfugios y engaños. Pero en último término, su objetivo de transformar un mundo de pueblos independientes en una única plantación global supondrá cambios radicales y sus trucos quedarán poco a poco en evidencia ante los siervos bajo control. De ahí que necesiten “fiscales del odio” —a quienes auguramos una tristemente magnífica carrera— y un control policial cada vez más crudo y parecido al que los mismos elegidos organizaron en la anterior URSS, que no fue sino el campo de pruebas de lo que nos preparan. Sus métodos son ahora más psicológicos y sofisticados, pero no varían de objetivo: destruir a las naciones y convertirlas en meras esclavas de los divinizados mercados y quienes están detrás.

Para lograrlo necesitan, como hicieron sus predecesores soviéticos, que los disidentes queden convertidos en “delincuentes”. Porque si alguno de estos disidentes ardiera interiormente y contagiara su calor a muchos otros, dicha convicción sin miedo y sin tacha podría acabar movilizando a las personas que les pusiera en evidencia. Sólo la mera idea de tener que rendir cuentas ante la población a la que traicionan les aterra. Quieren poner todos los medios a su alcance para asegurarse de que el plan tiene éxito. De ahí su implementación en todo Occidente de esa nueva figura de comisarios ideológicos a los que denominan “fiscales del odio”. Su misión es acusar a quienes les denuncian de intolerancia, precisamente la que ellos ejercen, auténtica chutzpah (*).

 

Pedro Varela


Samedi 12 mai 2012 6 12 /05 /Mai /2012 09:27

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Notre promenade architectonique musicale et paysagère resterait incomplète sans réveiller en vous l’intérêt pour le contenu poétique, qui enveloppé dans une musique éminente- comme vous le verrez après avoir profité des extraits recommandés dans la première partie de cette lettre-, est l’authentique message de l’œuvre wagnérienne. 

Voici donc, au courant de la plume, un retour sur les idées essentielles, qui ne prétend ni être exhaustif ni érudit, sinon plus que bien divulguer, pour pouvoir ainsi encourager les jeunes âmes des générations qui nous succèdent l’amour pour ce qui est noble et véridique.

Nous commencerons en rappelant que l’œuvre wagnérienne n’est pas seulement musicale. Contrairement à d’autres compositeurs, pour qui le livret était seulement une excuse à laquelle adapter leurs pièces musicales, Wagner écrivait en personne les textes pour ses « drames musicaux » (qu’il n’appelait pas opéra), dans une conception holistique qu’il appelait « œuvre d’art total » (Gesamtkunstwerk), qui devait inclure tant la poésie, que la musique, le théâtre –acteurs à qui on exigeait plus qu’un simple beau chant –ou peinture –décors sensationnels comme ceux réalisés  par notre disparu Mestres Cabanes o Emil Pretorius – dans le chemin vers « l’œuvre d’art du futur ».

Pour confectionner les livrets, authentiques œuvres poétiques dignes d’un Shakespeare ou d’un Calderon, tellement admirés par le Maitre, Wagner a du lire, assimiler et travailler sur une grande quantité de mythes et de légendes.

Pour lui, et donc pour nous, l’importance de l’œuvre musicale était parallèle à ses Gedichte (poèmes) comme il les appelait.

Avec eux, il essayait de donner vie à un monde nouveau en recherche de la vérité. La pureté de la musique, pour sa part, est la preuve que celle-ci ne peut offrir l’expression d’aucun mensonge.

Plus important encore, possédé de son géni musico-dramatique, ces authentiques drames caldéroniens avec de la musique étaient remplis de nobles idées, porteuses  d’un message récurent de valeurs (artistiques, mystiques, religieux, humains, sociaux, spirituels, populaires, nationaux, etc.).

Je fais une pause ici pour vous recommander de lire les œuvres écrites sur ce thème par Houston Stewart Chamberlain, un des meilleurs interprètes de sa pensée spirituelle et artistique, dont je mentionne quelques œuvres en bibliographie.

Quand j’étudiais la carrière de Philologie Allemande, Alfonsina Janés, excellente professeur et meilleure personne, dans une de ses amusantes et édifiantes clases sur la culture, après nous avoir fait écouter un bel extrait de musique, encouragea les élèves présents à s’introduire dans le monde incroyable de la musique classique, un authentique cadeau pour l’âme, affirmait-elle.

Effectivement, lire et écouter et voir ces poèmes a toujours était une fête de l’esprit, d’où notre intérêt pour que vous cherchiez à vous wagnériser.

La valeur du renoncement

Le concept de base dans toute son œuvre est constitué par le reprise de l’idée de la valeur du renoncement, qu’on nous présente sous différents aspects dans beaucoup des arguments utilisés. Un qui me plait le plus se trouve dans la figure du poète-cordonnier Hans Sachs, qui tombe amoureux d’Eva, se décide toutefois d’aider Walther von Stolzing à conquérir son cœur avec la chanson de la récompense. Cette même idée, nous la rencontrons avec le symbolisme moins humain et plus clairement religieux dans Parsifal.

Il a travaillé pendant vingt cinq ans dans la Tétralogie de « l’anneau de Nibelung » -L’or du Rhin, la Walkyrie, Siegfried, Le crépuscule des Dieux-, pour nous faire connaitre, de façon magistrale, une vérité que notre société d’aujourd’hui ne prend plus en compte, à savoir : que dans l’ambition de pouvoir se trouvent les racines de toute disgrâce, et que seulement dans l’amour, ou mieux dit, dans le renoncement à ce qui est matériel se trouve ce qui est uniquement authentiquement bon, véritable et éternel.

Ses drames musicaux ne sont donc pas de simple divertissement, sinon qu’ils sont enveloppés de l’aura d’une tâche sacrée : défendre ce qui est beau et élevé dans l’art (les Maitres Chanteurs), l’amour (Tristan et Isolde), l’amitié (Tannhäuser), la vie mystique (Parsifal), de dévouement à son propre peuple (Rienzi, les maitres Chanteurs, etc.).

Pour lui, Hans Sachs, Parsifal, Lohengrin, Rienzi, Siegfried et bien d’autres de ses personnages nous rappellent que l’on doit résister à la joie des sens, ceux qui se sont remis à un supérieur ou saint objectif, à l’idéal poétique chevaleresque les « Minnesänger » de Tannhäuser, le véritable art et les traditions des « Meistersinger » de Nuremberg ; au propre peuple du tribun Rienzi, à préserver le calice de Notre Seigneur et de son pouvoir salvateur, les chevaliers du Saint Graal dans Parsifal, etc.

La rédemption pour l’amour

La condamnation et la douleur apparaissent liées au pêché. Le hollandais errant blasphème contre Dieu durant un voyage angoissant et est condamné à errer sur les mers sans possibilité de trouver le repos éternel. Seulement une fois tous les sept ans, il lui est permis d’accoster dans un port avec l’espoir de trouver un cœur noble qui, par amour, lui rendrait possible la rédemption.

Kundry, qui a ri une fois du martyr du Christ, fut condamné à vivre éternellement en ce monde, où il cherche inlassablement et inutilement la mort et la rédemption, que seulement pourra lui donner un homme, qui à la différence des chevaliers tombés dans ses bras- résistera à ses envoutements, comme celui déjà tenté infructueusement pour les jeunes filles-fleurs, Parsifal.

Le chevalier poète Tannhäuser, esclave de la volupté sensuelle vécue dans le Venusberg, respire dans le fond le saint et noble environnent entre ses camarades « Minnesänger », la chasteté et la rédemption qui, niée par le Pape lui-même, lui octroiera finalement l’amour d’Elisabeth (Sainte Isabelle de Hongrie) et le loyal ami d’eux deux, Wolfram von Eschenbach. Comme le Hollandais Errant, dans Tannhäuser on nous offre la rédemption pour l’amour.

Moins sacré que profane est le thème de cet innovant monument de la culture occidentale qu’est son Tristan et Isolde, en laissant mourir cette dernière lors d’une scène musicale immortelle, avec laquelle Wagner sauve l’idée de Schopenhauer du triomphe de la négation de la volonté de vivre.

 

Et finalement il connecte avec le Vendredi Saint, quand une musique divine nous rappelle, dans le Parsifal, que la même nature se réjouit face à la rédemption des hommes grâce au sacrifice du Christ pour nous tous.

La joie de la rédemption- comme l’affirme pour sa part H.S Chamberlain dans ses contes wagnériens- ne suppose pas l’annulation des douleurs, sinon sa canonisation, sa consommation » (L’oraison de Parsifal, page 25).

“Nous pouvons dire qu’avec ce “drame-sacré”- comme il appelait son Parsifal-, Wagner crée avec son génie musico-dramatique un monument artistique converti en prière, si l’on applique une autre pensée de Chamberlain : « Quand les hommes dirigent à Dieu leurs sentiments et pensées, nous appelons cela prière » (Trois contes Wagnériens, Asoc. Wagnérienne, Barcelona, 2010, page 28).

La connaissance par compassion

Un troisième facteur à détacher dans la pensé wagnérienne en lien a la valeur de la renonciation, la rédemption pour l’amour et le triomphe de la négation de la volonté de vivre, c’est l’idée de la compassion.

Ce fondement doctrinal des croyants –“soif compatissante comme le Père est compatissant”- et l’idée principale de l’imaginaire collectif chrétien, que le monde bouddhiste et ultérieurement Saint François d’Assise amplifia jusqu’à nos petits compagnons de voyage, les animaux, lui fut inspirée sans doute pour l’œuvre philosophique d’Arthur Schopenhauer.

Non en vain, Wagner devint végétarien à la fin de sa vie par amour pour les animaux, c’est à dire, par principes éthiques, en évitant au possible la souffrance d’êtres sans défense.

La compassion, dans la conception wagnérienne, octroie l’authentique savoir du cœur à la sottise pure (« durch Mitleid wissend, der reine Tor”), comme c’est le cas de Parsifal – un gamin simple, un peu rustre, au cœur noble-.  Et seulement un simple-pur, connaisseur par compassion, peut remédier à la résignation (Amfortas, blessé mortellement par Klingsor avec la lance sacrée de Longinos).

Scène fondamentale, en respect à ceci, le suppose le premier acte de Parsifal, quand les chevaliers du Graal s’indignent face au jeune qui, sans avoir conscience de ce qu’il fait, tue avec une flèche le cygne qui planait pacifiquement sur le lac. Ces derniers le conduisent jusqu’à l’animal mort devant le chevalier vétéran Gurnemanz, qui réprimande son attitude de jeune naïf. Rempli de honte, le jeune Parsifal casse son arc. A ce moment, s’est produit une transformation de sottise pure (reine Tor), absolument bonne mais ignorante, qui au moyen d’un cœur compatissant est devenu possesseur de la connaissance et finit par se convertir non seulement en rédempteur d’Amfortas, Kundry et les chevaliers prisonniers de leurs tentations, sinon en nouveau roi du Graal, et rédempteur au service de la mission salvatrice du Christ.

Dans l’enceinte du Graal, les animaux sont considérés comme “sacrés”; comme les plantes étaient respectées par l’homme (H.S Chamberlain, “la mort de Parsifal”, op.cit., page 35). Parce que « quand tu as compris le regard du cygne lors de ce même moment, tu est parvenu à comprendre tout le monde animal ; quand tu as écouté la voix du rédempteur –Sauvez moi ! »- à ce moment tu es entré dans le seul et unique chemin qui conduit à Dieu » (op.cit., page 29).

Quand il s’agit de Dieu et des animaux tout est absolu; avec les hommes tout est relatif” (op.cit., page 28)

La sainteté, donc, est la transfiguration de la compréhension à travers l’amour, le savoir est la pénétration de l’amour jusqu’à la compréhension. D’où l’importance de la compassion. Ce n’est pas en vain qu’il est écrit : « je préfère la miséricorde au sacrifice ».

 

Pedro Varela

Décembre 2011

 

 

Bibliographie

      Houston Stewart Chamberlain, El Pensamiento Wagneriano, Ediciones Ojeda, Barcelona, 2004.

      H.S. Chamberlain, El Drama Wagneriano, Ed. Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1977.

      Richard Wagner, La Valquiria, traducción de Anna D’Ax, Barcelona, 1955.

   H.S. Chamberlain, Tres Cuentos Wagnerianos, Associaciò Wagneriana, Barcelona, 2010: “La oración deParsifal”, “La muerte de Parsifal”, etc.

      Jaime Balmes, Cartas a un escéptico, Espasa-Calpe Austral, Madrid, 1959.

     Niko Roa, “La mujer en el Anillo del Nibelungo”, Madrid, 2010.

 

Troisième scène du troisième acte de “la Walkyrie” (IV journée de l’Anneau du Nibelung)

WOTAN
Un lourd sommeil
Clora tes yeux :
Celui qui réveille la vierge,
La prend dès lors pour épouse !

BRUNNHILDE
S’il faut qu’un sommeil
Soit ma chaîne,
Aux mains d’un lâche
Offrant ta fille :
Entends l’unique prière,
L’effroi sacré de ton sang !
Entoure la vierge
D’affreuse épouvante :
Afin qu’un brave,
Un libre Héros
Sur le rocher
M’éveille seul !

WOTAN
Trop fier ton rêve,
Trop haut ton vœu !

BRUNNHILDE (embrassant ses genoux)
Entends
L’unique prière !
Ou brise ta fille
Embrassant tes genoux ;
Détruis l’aimée,
Écrase son corps ;
Que l’épieu cruel déchire sa chair :
Du moins, barbare, épargne-
Lui le suprême affront !
(Avec un enthousiasme sauvage.)
À ton appel
Qu’un Feu se déchaîne ;
Qu’il ceigne la roche,
Cercle embrasé :
Qu’il brille, qu’il brûle
Et broie dans ses dents
Le lâche qui se, infâme, sera
Du roc redoutable approché !

WOTAN (saisi d’émotion, la regarde dans tes yeux et la relève)
Adieu ! vaillante,
Noble enfant !
Toi de mon être
Sainte fierté !
Adieu ! adieu ! adieu !
Dois-je éviter tes yeux,
Et dois-je ne plus te faire
Accueil tendre et grave ;
Dois-je ne plus te voir
Chevaucher à ma droite.
Ou bien m’offrir la coupe ;
Dois-je te perdre,
Toi que j’adore,
Ô rire et bonheur de ma vie :
Qu’un Feu nuptial
Pour ta couche s’allume,
Pareil n’a jamais flamboyé !
Rouge splendeur
Défende le roc ;
Qu’un mur d’épouvante
Chasse le lâche ;
Que nul infâme
N’ose approcher :
Qu’un Homme ici t’éveille seul,
Plus fibre que moi, le Dieu !
(Brünnhilde, saisie d’émotion et d’extase, se jette dans les bras de Wotan.)
Ces yeux baignés de clarté,
Ces yeux baisés tant de fois,
Quand mon baiser
Payait ta vaillance,
Et quand s’ouvraient
Pour le lot des braves
Tes douces lèvres d’enfant ;
Ces deux yeux, soleils de mon cœur,
Éclairs des jours de combat,
Lorsqu’un espoir
Plus immense qu’un monde
Brûlait mon sein
D’éperdus désirs,
D’angoisses sans mesure :
Ma lèvre encor
Goûte leurs larmes.
En l’adieu dernier
Du dernier baiser !
Qu’à l’Homme enviable
Brillent leurs feux ;
Pour moi, Dieu misérable,
À jamais ils se ferment !
Le Dieu — qui
S’écarte de toi,
Te prend d’un baiser le Divin.

(Il l’embrasse sur les deux yeux, qui demeurent fermés aussitôt : elle glisse en arrière, doucement inerte, dans ses bras. Il l’entraîne avec tendresse et la couche sur un tertre de mousse un peu bas, au-dessus duquel un sapin étend largement ses branches. Une fois encore il contemple ses traits, et ferme alors le casque sur sa tête ; de nouveau ses regards s’attardent douloureusement sur la forme aimée, qu’il recouvre finalement du long bouclier d’acier de la Walkyrie. Alors, avec une solennelle résolution, il marche vers le milieu de la scène, et tourne la pointe de sa lance vers un puissant bloc de pierre.)

Loge, entends !
Viens à ma voix !
Autrefois tu brûlais,
Brasier dévorant,
Jusqu’au jour de ta fuite,
Lueur ondoyante :
Comme jadis,
Sois enchaîné !
Jaillis, mer flamboyante,
défends le roc, rouge clarté !
Loge ! Loge ! ici !

(En prononçant ces derniers appels, il frappe trois fois le bloc de rocher avec la pointe de sa lance ; un rayon de feu jaillit de la pierre, et s’enfle rapidement jusqu’à former une mer de flammes. Avec la pointe de sa lance, Wotan indique à ces flammes le pourtour du rocher qu’elles doivent ceindre ainsi de leur torrent.)

Qui de ma lance
Craint la pointe,
N’aborde ce Feu jamais !

(Il disparaît dans la lueur, vers le fond de la scène. Le rideau se referme.)

 


Jeudi 3 mai 2012 4 03 /05 /Mai /2012 11:49

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Mercredi 2 mai 2012 3 02 /05 /Mai /2012 10:02
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Este año, el Primero de Mayo tendrá, sin duda, otro aire en España. En medio de la de insatisfacción general por las medidas de austeridad del Gobierno, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras han aprovechado el Día Nacional de los Trabajadores para convocar nuevas movilizaciones en el país contra los recortes y la reforma laboral, para hacernos un análisis sobre esta situación tenemos al teléfono a Pedro Varela, historiador y analista político, desde Barcelona.

Mercredi 18 avril 2012 3 18 /04 /Avr /2012 10:38

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 Nuestro paseo arquitectónico-musical y paisajístico quedaría incompleto sin despertar en vosotros el interés por el contenido poético que, arropado en una música excelsa —como comprobaréis tras disfrutar de los fragmentos recomendados en la primera parte de esta carta—, es el auténtico mensaje de la obra wagneriana.

He aquí pues, a vuela pluma, un repaso de las ideas esenciales, que no pretende ser exhaustivo ni erudito, sino más bien divulgativo, para poder así fomentar en las jóvenes almas de las generaciones que nos suceden el amor por lo noble y lo verdadero.

Empecemos recordando que la obra wagneriana no es solamente musical. Al contrario que otros compositores, para quienes el libreto era sólo una excusa a la que adaptar sus piezas musicales, Wagner escribía en persona los textos para sus “dramas musicales” (que no llamaba óperas), en una concepción holística que denominó “obra de arte total” (Gesamtkunstwerk), que debía incluir tanto poesía, como música, teatro —actores a los que se exigía más que el mero bel-canto— o pintura —decorados sensacionales como los de nuestro desaparecido Mestres Cabanes o Emil Pretorius— en el camino hacia “la obra de arte del porvenir”.

Para confeccionar los libretos, auténticas obras poéticas dignas de un Shakespeare o un Calderón, tan admirados por el Maestro, Wagner debió leer, asimilar y trabajar sobre una gran cantidad de mitos y leyendas.

Para él, y por tanto para nosotros, la importancia de la obra musical era paralela a sus Gedichte (poemas), como los llamaba.

Con ellos procuraba dar vida a un mundo nuevo en búsqueda de la verdad. La pureza de la música, por su parte, es la prueba de que ésta no puede ofrecer expresión a mentira alguna.

Más importante aún, poseído de su genio músico-dramático, estos auténticos dramas calderonianos con música están llenos de nobles ideas, portadoras de un mensaje recurrente de valores (artísticos, místicos, religiosos, humanos, sociales, espirituales, populares, nacionales, etc.).

Hago un alto aquí para recomendaros leer las obras escritas al respecto por Houston Stewart Chamberlain, uno de los mejores intérpretes de su pensamiento espiritual y artístico, algunas de cuyas obras menciono en la bibliografía.

Cuando estudiaba la carrera de Filología Alemana, Alfonsina Janés, excelente profesora y mejor persona, en una de sus entretenidas y edificantes clases sobre cultura, tras hacernos escuchar un hermoso fragmento musical, animó a los alumnos presentes a introducirse en el increíble mundo de la música clásica, un auténtico regalo para el alma, afirmaba.

Efectivamente, leer y escuchar y ver estos poemas ha sido siempre una fiesta del espíritu; de ahí nuestro interés en que busquéis wagnerizaros.

El valor de la renuncia

Concepto básico en toda su obra lo constituye retomar la idea del valor de la renuncia, que nos presenta bajo diferentes aspectos en muchos de los argumentos utilizados. Uno de los que más me place lo encontramos en la figura del poeta-zapatero Hans Sachs, quien enamorado de Eva, decide sin embargo ayudar a Walther von Stolzing a conquistar su corazón con la canción del premio. Esa misma idea la encontramos con simbolismo menos humano y más claramente religioso en Parsifal.

Estuvo trabajando durante veinticinco años en la Tetralogía de “El Anillo del Nibelungo” —El Oro del Rin, La Walkiria, Siegfried, El Ocaso de los Dioses—, para hacernos conocer, de forma magistral, una verdad que nuestra sociedad de hoy no tiene en cuenta, a saber: que en la ambición de poder se encuentran las raíces de toda desgracia, y que sólo en el amor, o mejor dicho, en la renuncia a lo material se encuentra lo único auténticamente bueno, verdadero y eterno.

Sus dramas musicales no son pues mero entretenimiento, sino que andan envueltos en el aura de una tarea sacra: defender lo bello y elevado en el arte (Maestros Cantores), el amor (Tristán e Isolde), la amistad (Tannhäuser), la vida mística (Parsifal), la dedicación al propio pueblo (Rienzi, Maestros Cantores, etc.).

Por ello Hans Sachs, Parsifal, Lohengrin, Rienzi, Siegfried y tantos otros de sus personajes nos recuerdan que deben resistirse a la alegría de los sentidos aquéllos que se han entregado a una superior o santa meta, al ideal poético-caballeresco los “Minnesänger” de Tannhäuser; al verdadero arte y las tradiciones de los “Meistersinger” de Núremberg; al propio pueblo el tribuno Rienzi; a preservar el cáliz de Nuestro Señor y su poder salvífico, los caballeros del Santo Grial en Parsifal, etc.

La redención por amor

La condena y el dolor aparecen ligados al pecado. El holandés errante blasfema contra Dios durante un viaje angustioso y es condenado a vagar por los mares sin posibilidad de encontrar el descanso eterno. Sólo una vez cada siete años le es permitido tocar puerto con la esperanza de encontrar al corazón noble que, por amor, le posibilitará la redención.

Kundry, que se rió una vez del martirizado Cristo, está condenada a vivir eternamente en este mundo, donde busca incansable e inútilmente la muerte y la redención, que sólo podrá darle un hombre que —a diferencia de los caballeros caídos en sus brazos— se resista a sus encantos, como el ya tentado infructuosamente por las doncellas-flores, Parsifal.

El caballero-poeta Tannhäuser, esclavo de la voluptuosidad sensual vivida en el Venusberg, anhela en el fondo el sano y noble ambiente entre sus camaradas “Minnesänger”, la castidad y la redención que, negada por el mismo Papa, le otorgará finalmente el amor de Elisabeth (Santa Isabel de Hungría) y el leal amigo de ambos, Wolfram von Eschenbach. Como en El Holandés Errante, en Tannhäuser nos está ofreciendo un canto a la redención por amor.

Menos sacro que profano es el tema de ese innovador monumento de la cultura occidental que es su Tristán e Isolde, dejándose morir esta última en una escena musicalmente inmortal, con la que Wagner rescata la idea schopenhaueriana del triunfo de la negación de la voluntad de vivir.

Y finalmente conecta con el Viernes Santo, cuando una música divina nos recuerda, en el Parsifal, que la misma naturaleza se alegra ante la redención de los hombres gracias al sacrificio de Cristo por todos nosotros.

“La felicidad de la redención —afirma por su parte H.S. Chamberlain en sus cuentos wagnerianos— no supone la anulación de los dolores, sino su canonización, su consumación” (La Oración de de Parsifal, pág. 25).

“Podemos decir que, con este ‘drama-sacro’ —como denominaba a su Parsifal—, Wagner crea con su genio músico-dramático un monumento artístico convertido en rezo, si hemos de aplicar otro pensamiento de Chamberlain: “Cuando los hombres dirigen a Dios sus sentimientos y pensamientos, a eso llamamos oración’” (Tres cuentos wagnerianos, Asoc. Wagneriana, Barcelona, 2010, pág. 28).

El conocimiento por compasión

Un tercer factor a destacar en el pensamiento wagneriano junto al valor de la renuncia, la redención por amor y el triunfo de la negación de la voluntad de vivir, es la idea de la compasión.

Este fundamento doctrinal de los creyentes —“sed compasivos como el Padre es compasivo”— e idea principal del imaginario colectivo cristiano, que el mundo budista y posteriormente San Francisco de Asís amplían hacia nuestros pequeños compañeros de viaje, los animales, le fue inspirada sin duda por la obra filosófica de Arthur Schopenhauer.

No en vano Wagner se haría vegetariano al final de su vida por amor a los animales, es decir, por principios éticos, evitando en lo posible el sufrimiento de seres indefensos.

La compasión, en la concepción wagneriana, otorga la auténtica sabiduría de corazón al necio-puro (“durch Mitleid wissend, der reine Tor”), como es el caso de Parsifal —un chavalote sencillo, asilvestrado, de corazón noble—. Y sólo un simple-puro, conocedor por compasión, puede redimir al sufriente (Amfortas, herido fatalmente por Klingsor con la lanza sagrada de Longinos).

Escena fundamental, a este respecto, lo supone el primer acto de Parsifal, cuando los caballeros del Grial se indignan ante el joven que, sin conciencia de lo que hace, mata con su flecha al cisne que planeaba pacíficamente sobre el lago. Éstos lo llevan junto al animal muerto ante el veterano caballero Gurnemanz, que reprende su actitud al naïve jovenzuelo. Lleno de vergüenza, el joven Parsifal rompe su arco. En ese momento se ha producido la transformación del necio-puro (reine-Tor), absolutamente bueno pero ignorante, que mediante un corazón compasivo se ha hecho poseedor del conocimiento y acabará convirtiéndose no sólo en el redentor de Amfortas, Kundry y los caballeros presos de sus tentaciones, sino en el nuevo rey del Grial, y corredentor al servicio de la misión salvífica de Cristo.

En el recinto del Grial los animales se consideraban “sagrados”; también las plantas eran respetadas por el hombre (H.S. Chamberlain, “La muerte de Parsifal”, op. cit., pág. 35). Porque “cuando comprendiste la mirada del cisne en ese mismo momento llegaste a comprender a todo el mundo animal; cuando escuchaste la voz del redentor —“¡Sálvame!”—, en este momento entraste en el solo y único camino que conduce a Dios” (op. cit., pág. 29).

“Cuando se trataba de Dios y los animales todo era absoluto; con los hombres todo es relativo” (op. cit., pág. 28).

La santidad, pues, es la transfiguración del entendimiento a través del amor, la sabiduría es la penetración del amor hasta llegar a la comprensión. De ahí la importancia de la compasión. No en vano está escrito: “Prefiero la misericordia al sacrificio”.

 

Pedro Varela

Diciembre 2011

 

 

Bibliografía

·         Houston Stewart Chamberlain, El Pensamiento Wagneriano, Ediciones Ojeda, Barcelona, 2004.

·         H.S. Chamberlain, El Drama Wagneriano, Ed. Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1977.

·         Richard Wagner, La Valquiria, traducción de Anna D’Ax, Barcelona, 1955.

·         H.S. Chamberlain, Tres Cuentos Wagnerianos, Associaciò Wagneriana, Barcelona, 2010: “La oración de Parsifal”, “La muerte de Parsifal”, etc.

·         Jaime Balmes, Cartas a un escéptico, Espasa-Calpe Austral, Madrid, 1959.

·         Niko Roa, “La mujer en el Anillo del Nibelungo”, Madrid, 2010.

ESCENA TERCERA DEL III ACTO DE “LA WALKIRIA” (IV Jornada del Anillo del Nibelungo)

Wotan

En sueño profundo

Dejarte quiero

Y quien te despierte primero

Hará de ti su mujer.

 

Brünhilde

¡Si en sueño tan profundo

Quieres atarme,

Y puedo de un hombre

Cobarde ser presa,

Escucha, oh dios, lo que te ruega

Un corazón divino torturado:

Que guarden a tu hija

Terrores espantosos,

Para que el más gran héroe

De este mundo

Pueda la virgen solamente encontrar!

 

Wotan

¡Pides mucho

De mi querer!

 

Brünhilde

(Cayendo a los pies de Wotan y abrazándole las rodillas)

¡Mi único ruego

Debes complacer!

La hija deshaz

Que a tus pies se abate;

Destroza con furia

La virgen impotente;

Con la lanza

Puedes su cuerpo triturar:

¡Pero nunca, oh bárbaro, debes hacerme

Tan grande afrenta!

Con tu poder

Un fuego has de encender;

¡Que cerquen la roca

Llamas gigantes,

Sus lenguas ardientes,

Sus dientes royendo

Aquél que, cobarde, pretenda

La roca con sus pies profanar!

 

Wotan

¡Adiós, heroica

Hija sublime!

¡Tú, de mi corazón,

El orgullo más sagrado!

¡Adiós, adiós, adiós!

Si he de dejarte

Y nunca puedo con amor abrazarte;

Si a mi lado

Nunca más cabalgas

Ni la hidromiel me das;

Si yo he de perderte,

Tanto que te quiero,

Tú, la felicidad más sublime

De mi vida;

¡Por ti arderá

El fuego que deseas

Como nunca por ninguna virgen ha ardido!

Llamas ardientes

Envuelvan este lugar,

¡Su fuerza terrible

Tema el indigno,

Y nunca se acerque el hombre cobarde!

¡A ti vendrá sólo un héroe

Más libre que yo, el dios!

 (Brünhilde, cae en brazos de Wotan. Después alza la cabeza y le mira conmovida)

Estos dos ojos tan brillantes

Que con placer a menudo he besado,

Cuando por mi bien

Los héroes portabas

Loando sus gestas

Y su valor

Con esta boca infantil;

Estos ojos brillantes como estrellas,

Que gran consuelo me han dado

Cuando la esperanza

Mi corazón quemaba

Y el disfrute del mundo

Con deleite buscaba

Sufriendo fieras angustias,

¡Por última vez

Puedo contemplar

Y como adiós quiero daros

El último beso!

Feliz será el hombre

Que los abrirá;

Para el más triste de los eternos

deberá su brillo apagarse!

(Toma la cabeza de Brünhilde con sus manos)

¡El dios te abandona

En este mundo

Y te vuelve mortal con un beso!

(Le besa largamente los ojos que acto seguido se cierran. Brünhilde cae inanimada en brazos del dios que la deja yacente bajo un abeto. La contempla, le pone el yelmo y la cubre con el escudo. Se aparta con calma volviendo a contemplar con mirada dolorida. Después dirige la punta de la lanza hacia una gran roca.)

¡Loge! ¡Aquí!

¡Ven a mi voz

Si primero te encontré

Como fuego devorador,

Si tú un día me huiste

Como llama errabunda,

Yo te até

Y te ato hoy!

(Da un golpe con la lanza)

¡Arriba, Loge, flamea!

(Da otro golpe)

¡Tu fuego debe la roca cercar!

¡Loge, Loge, aquí!

(Con la última palabra da un tercer golpe. De inmediato surge el fuego que crece y se extiende. Cuando la hoguera le envuelve, Wotan señala con su lanza el círculo por donde las llamas deben extenderse.)

Quien de mi lanza

El hierro tema,

No pase este fuego jamás.

(Extiende la lanza para encantar el fuego. Gira por dos veces la mirada dolorida hacia Brünhilde y desaparece entre las llamas.)


Presentación

"En una época de

engaño universal

decir la verdad

es un acto

revolucionario."

George Orwell  


 

 

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